AGRICULTURA NOTICIAS

El esperanzador futuro de los vinos manilveños

Si hace unos años nos hubieran dicho que Manilva iba a crear tendencia en cuanto a la elaboración de vinos, poco nos habrían creído. Tras el boom de la construcción que a punto estuvo sin dejarnos con ese preciado liquido y sin el paisaje más característico de nuestra tierra, los viñedos, la tendencia cambio totalmente, hasta llegar al panorama que nos encontramos a día de hoy, con muchas personas interesadas en crear un área dedicada a poner sobre la mesa los mejores caldos.

Diario Sur, el más prestigioso de la provincia de Málaga, ha elaborado un magnífico reportaje sobre la cultura del vino en Manilva.

En su sección «Málaga en la mesa», se destaca el viñedo centenario de nuestra localidad que produce vinos únicos.

Además, destaca también los proyectos de enoturismo que se están llevando a cabo.

Tras un recorrido por la historia de nuestros viñedos y comparar nuestra magnifica tierra albariza, con la de los suelos de Jerez o Montilla Moriles, se recuerda un capítulo importante de nuestra historia en cuanto a la vid se refiere, cuando a mediados del siglo XIX este quedó arrasado por la plaga de la filoxera. Los agricultores de la época sobrevivieron como pudieron a aquella catástrofe. A finales de la década de 1940, comienza la recuperación agrícola y la plantación de la moscatel, que desde entonces se utiliza para uva en fresco, pasas y vino.

La vides manilveñas cuentan con unas características muy especiales, no solo es el viñedo más meridional de Europa y más próximo a la costa, a escasos dos kilómetros de la orilla de mar, sino que el suelo albarizo y la influencia del Mediterráneo y del Atlántico, aporta a la uva moscatel cultivada en Manilva unas características muy especiales, como en multitud de ocasiones nos ha contado el ingeniero agrónomo, Argimiro Martínez, pionero en la recuperación enológica de nuestra zona y que tiene una visión extraordinaria de futuro, no solo en la elaboración de vinos, sino en su función turística dentro de nuestro termino. No podemos olvidar que Martínez, demostró con su vino Nilva, el potencial de la zona para la creación de vinos, aparte de los tradicionales, que los agricultores preparan cada año.

Por otro lado, el primer vino de vitivinicultores manilveños en salir al mercado fue Kalma, un moscatel seco de Bodegas Manilva, de Elena Revilla y Diego Amado, junto a los santanderinos Jaime y Nekane, que tras una primera prueba más que satisfactoria, decidieron asociarse en Bodegas Manilva y en unos meses verá la luz «Pampanito», un moscatel naturalmente dulce.

Gonzalo Bocanegra, cuya familia posee 6 hectáreas, afirma que le entró el gusanillo, tras pasar por una de las escuelas taller de vitivinicultura implantadas en nuestra localidad. Actualmente está a la espera de los trámites administrativos pertinentes para la comercialización de vinos.

También, el empresario gallego, Marcos Lojo, elaboró durante varios años el vino «Aires de Manilva».

Fulgia es otro de los vinos que se hace en Benalauría con uva de nuestra localidad.

Otro proyecto en ciernes es el del restaurador Bruno Filippone, que ha apostado por vides no plantadas antes en la zona, la italiana Vermentino y la francesa Viognier, que da el vino Doss, que puede probarse de momento en los Restaurantes Da Bruno.

A la vista de lo que nos cuenta Diario Sur, en este amplio reportaje, que merece la pena leer, Manilva tiene por delante un esperanzador futuro en el mundo de los vinos.

No podemos dejar de recordar los vinos de la Bodega «La Hija de Gregorio» a la que con sus caldos se le auspicia también grandes logros.

Compartir