España volvió a hacer historia. La selección nacional se proclamó anoche campeona del mundo tras imponerse a Argentina en una emocionante final, conquistando así su segundo título mundial y el derecho a lucir una nueva estrella sobre su escudo, símbolo de una generación que ya forma parte de la leyenda del fútbol.
La gesta de «La Roja» tuvo un reflejo especial en nuestra localidad, donde cientos de aficionados vivieron una noche cargada de emoción, nervios y una explosión de alegría que quedará para el recuerdo.
La jornada comenzó durante la tarde en el Parque del Huerto, en El Castillo de la Duquesa, donde la Delegación de Comercio, dirigida por Agustín Vargas, instaló una pantalla gigante para que vecinos y visitantes pudieran seguir juntos la gran final. El recinto se fue llenando poco a poco hasta presentar una imagen espectacular minutos antes del inicio del encuentro, con familias, grupos de amigos y aficionados unidos por un mismo sentimiento.
Para contribuir al ambiente festivo, la Delegación de Medios de Comunicación repartió 400 camisetas entre los asistentes, tiñendo de rojo las gradas improvisadas y convirtiendo el parque en un auténtico fortín de apoyo a la selección.
El partido no dio tregua. La tensión se palpaba en cada jugada y los nervios crecían con el paso de los minutos, hasta que apareció Ferran Torres en el minuto 106 para firmar el gol que desató la euforia y otorgó a España un nuevo campeonato del mundo.
Con el pitido final, la alegría fue incontenible. Abrazos, lágrimas, cánticos y banderas inundaron el Parque del Huerto, donde los aficionados celebraron juntos un triunfo histórico. La fiesta continuó después por distintos puntos del municipio, aunque el epicentro de la celebración se trasladó a la rotonda de entrada a Sabinillas, donde cientos de personas se congregaron para festejar una victoria que ya forma parte de la historia del deporte español.
Una noche mágica en la que España conquistó su segunda estrella y en la que Manilva volvió a demostrar que, cuando juega «La Roja», el sentimiento de unidad y orgullo no entiende de edades ni fronteras.
Redacción: RTV Manilva
