EL VINO CHAN DE ROSAS “AIRES DE MANILVA” HA COMENZADO A EMBOTELLARSE EN LA BODEGA DEL CIVIMA


Y llegó el día, una jornada importante para todos los manilveños y para aquellos que confiaron en las propiedades de nuestra uva y en el potencial comercial de nuestro vino.

Durante estas jornadas se embotella en la bodega local, el caldo que se comercializará bajo el nombre de Chan de Rosas “Aires de Manilva”, 100 % Moscatel Seco de Alejandría, procedente de viñedos más que centenarios, de la zona más Austral del Continente Europeo, vestido presumido con su traje amarillo pajizo, sus encajes de irisaciones verdosas, luce un aspecto limpio y brillante, con su perfume rebosante a flor de manzanilla, romeros, mentolados, y campo, mucho campo de hierbas en flor de primavera Andaluza. Y desde aquí, cogerá rumbo a otros puertos, para dar fe, de lo que aquí, en estas tierras de Manilva, bañadas por las aguas y aires del Mediterráneo, ha sido creado. Así nos lo contaba Marcos Lojo, empresario bodeguero y enólogo gallego que apostó por nuestras tierras para la producción de este maravilloso producto manilveño. A través de Chan de Rosas, que pertenece a una multinacional con sede en Hong Kong, será posible que nuestro vino conozca otros lugares y sea testigo de celebraciones, comparta risas y momentos de esplendor allá donde sea degustado.
La historia comienza en el mes de agosto de 2016 cuando el empresario conoce nuestra localidad y se enamora de ella. Desde un principio tras conocer nuestros viñedos, se pone en contacto con el gerente del CIVIMA, Argimiro Martínez y ahí comienza nuestro cuento con final feliz.

Toda una historia de amor, que habrá de continuar en otros países y en otros continentes, donde se podrá disfrutar de su fantástico aroma y sabor.

Quien también ha mimado este vino ha sido Argimiro Martínez, que emocionado nos hablaba del resultado obtenido con tanto esmero.

El ayuntamiento de Manilva sigue apostando por este tipo de inversión en el municipio, porque significa seguir elevando el nombre de la localidad, al tiempo que se augura un magnifico futuro laboral en torno a nuestros viñedos.

Una vez finalice el embotellado, será decorado con un etiquetado de lujo y recostado sobre cajas de madera, abrazadas sobre papel de seda, para dar su mejor imagen y ser vendido como un vino de lujo, para regocijo de los más exigentes paladares.

Tres mil botellas viajarán allende los mares para que el nombre de Manilva siga haciéndose grande, gracias a uno de los productos de más solera, su uva, la moscatel de Alejandría, esa, en la que algunos alguna vez no confiaron y que ahora demuestra que tiene un futuro esplendoroso por delante.

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